Al emprender este programa, expresión eminente de su esencia conciudadana, la Universidad reconoce la necesidad de unirse a otros actores y planteamientos comprometidos en la construcción de condiciones propicias para la realización humana, individual y colectiva, en su sentido más pleno. Esos enfoques surgen desde horizontes internacionales, nacionales, regionales, que trascienden nuestro presente. Entre las referencias que en este sentido destacan, encontramos las siguientes.

La Agenda para el Desarrollo Sostenible al 2030 de la Organización de las Naciones Unidas

Preocupada por la multiplicidad de formas de conflicto y violencia que generan impactos tan negativos como las grandes guerras, la ONU ha buscado por diversos medios extender uno de los principios fundamentales de su constitución: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.

Al respecto destaca el antecedente de la proclamación del año 2000 como Año Internacional de la Cultura de la Paz, y más recientemente la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, aprobada en su 68ª Sesión Plenaria del 23 de diciembre de 2016, en la cual, ante la proliferación e intensificación de la violencia y los crímenes asociados a ella, enfatizó la necesidad urgente de:

Promover una cultura de paz mediante diversos proyectos prácticos en los ámbitos de la juventud, la educación, los medios de difusión y las migraciones, en colaboración con gobiernos, organizaciones internacionales, fundaciones y grupos de la sociedad civil, así como con medios de difusión y el sector privado.

Esta resolución está estrechamente relacionada con el seguimiento a los Objetivos para el Desarrollo Sostenible al 2030 de la ONU, dos de los cuales están directamente relacionados con la prevención de la violencia y el delito.

Uno es el Objetivo 4, consistente en “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, especialmente su meta 7, que se propone garantizar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras vías mediante la educación para el desarrollo sostenible y la adopción de estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad entre géneros, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible.

El otro es el Objetivo 16, consistente en “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles, en todas sus metas”.

La estrategia del Banco Mundial: Fragilidad, conflicto y violencia.

En su reporte publicado el 10 de abril de 20171, el Banco Mundial consideró al fortalecimiento de la cultura de la paz como condición indispensable para el desarrollo. Desde esa visión, tituló Fragilidad, Conflicto y Violencia al área de prioridad estratégica para el logro de sus dos objetivos esenciales: terminar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida, contribuyendo así al cumplimiento del Objetivo 16 para el Desarrollo Sostenible.

Esta estrategia surge para mitigar la situación de los 2 mil millones de personas que viven en países donde los resultados del desarrollo se ven afectados por la fragilidad, el conflicto y la violencia, cuyas expresiones se han incrementado notablemente desde 2010. Se estima que el porcentaje de la población en pobreza extrema afectado por situaciones de fragilidad social, conflicto y violencia se incrementará del 17% actual al 46 o 50% en el año 2030. Los conflictos violentos son la causa del 80% de las necesidades humanitarias emergentes, al tiempo que reducen el PIB en un 2% anual, en promedio.

A la inestabilidad causada por la violencia y conflictos sociales se suman otros factores que se conectan: los efectos del cambio climático, el incremento de la inequidad, los cambios en la estructura demográfica de las comunidades, el acceso diversificado a las nuevas tecnologías, el flujo de capitales ilícitos y los desplazamientos forzados de grupos de población.

UNESCO: Replantear la Educación ¿Hacia un bien común mundial?

En el documento “Replantear la Educación ¿Hacia un bien común mundial?”, la UNESCO ha enfatizado que la violencia constituye uno de los factores contextuales más perjudiciales para el logro de los objetivos de la educación, en todos sus niveles, así como una amenaza fundamental al desarrollo sostenible.

El documento señala que, si bien las tecnologías de la información y la comunicación pueden desempeñar una función esencial en la transmisión de conocimientos y competencias al servicio del desarrollo sostenible y el espíritu de solidaridad, también conllevan riesgos potenciales en el ámbito de la intolerancia étnica, cultural y religiosa.

A esto se añaden otras formas de violencia, como las derivadas del crecimiento del narcotráfico y el crimen organizado. El tráfico de drogas trae consigo otras actividades delictivas, como la extorsión, el tráfico de seres humanos, la esclavitud sexual, los secuestros, entre muchas otras, que suelen alcanzar en muchos lugares del planeta amenazas inmediatas a la integridad personal.

Finalmente, el documento manifiesta preocupación ante la persistencia de la violencia hacia las mujeres y las niñas, en múltiples dimensiones, a pesar de las políticas y medidas implementadas para fortalecer una cultura de igualdad de género.

Es por ello que señala el carácter prioritario de la enseñanza de los derechos humanos en tanto que vía necesaria para adquirir conciencia e identificar el origen de los conflictos y sus posibles medios de solución justa. Asimismo, la formación en DDHH es particularmente relevante para promover la no discriminación y la protección de la vida y la dignidad humana en todo momento, sea o no de violencia y de crisis. Por otra parte, enfatiza la importancia de garantizar que los espacios educativos sean seguros, no violentos, inclusivos y eficaces para todos.

Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2012-2018

La construcción de un México en Paz, tal como se titula el primer apartado del PND, constituye una prioridad fundamental para garantizar las condiciones mínimas en el cumplimiento de los demás objetivos, estrategias y líneas de acción que el Plan propone. El documento subraya que la violencia —manifiesta en múltiples expresiones criminales— y la inseguridad fracturan el tejido social, vulneran las condiciones básicas para la solidaridad y la democracia, y por tanto deterioran también el crecimiento y desarrollo económicos. Dicho efecto negativo deriva de los propios delitos lo mismo que de la percepción de inseguridad que sufren las personas, asociada en forma directa a una profunda desconfianza, por un lado de las autoridades, y por otro lado de sus semejantes en las distintas esferas de la vida social.

El PND reconoce que estos fenómenos, resultado de factores de muy diversa índole y sumamente complejos, demandan estrategias integrales, de fondo. En este sentido, el documento dedica la primera sección de los objetivos asociados al eje México en Paz, a la gobernabilidad, la seguridad nacional, la seguridad pública, el sistema de Justicia Penal y el respeto y protección de los derechos humanos, dedicando un espacio sustantivo a la educación en su estrategia de abatimiento de la violencia y reconfiguración de la cohesión comunitaria. También, el PND pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la colaboración entre las comunidades escolares y académicas y la sociedad, para acotar la violencia mediante acciones integrales, principalmente bajo un enfoque preventivo.

En el apartado VI.3, México con Educación de Calidad, particularmente en sus objetivos 3.2. Garantizar la inclusión y la equidad en el Sistema Educativo, 3.3. Ampliar el acceso a la cultura como un medio para la formación integral de los ciudadanos y 3.4. Promover el deporte de manera incluyente para fomentar una cultura de salud, el PND dirige su atención a la construcción democrática por medio de una ciudadanía comprometida no sólo con el desarrollo económico, sino con la justicia social, los derechos humanos, la cultura de la legalidad, la transparencia, la seguridad y con plena conciencia de su papel en el mundo.

Al declarar que “un México con Educación de Calidad no se puede entender sin la cultura y el deporte”, el documento subraya que el impulso a la educación, la cultura y el deporte constituyen fines en sí mismos, que tienen además efectos positivos en todos los ámbitos de la sociedad. Ante ello, señala acciones educativas tendientes al cierre de brechas y al fortalecimiento del tejido social, tales como incluir a la cultura como componente de las acciones y estrategias de prevención social; facilitar la práctica deportiva, con un enfoque que promueva la adquisición de valores para el trabajo en equipo, el respeto a las reglas y el logro mediante el esfuerzo individual y colectivo; vincular las acciones culturales con un programa de rescate de espacios públicos; diseñar un programa nacional que promueva la lectura; organizar un programa nacional de grupos artísticos comunitarios para la inclusión de niños y jóvenes; y fomentar que la juventud participe del desarrollo nacional impulsando una mayor vinculación de las necesidades económicas y sociales de cada región con los programas educativos.

El Programa Nacional para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia del Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018

El Programa reconoce la concurrencia de una combinación de causas estructurales y factores de diversa índole (individuales, familiares, sociales, comunitarios e institucionales) que en su conjunto propician la aparición de manifestaciones delincuenciales y de violencia.

Desde esa perspectiva, el Programa Nacional se propuso trabajar de manera prioritaria en factores complejos y multifactoriales, tales como el consumo y el abuso de drogas legales e ilegales, la existencia de ambientes familiares deteriorados o problemáticos, la deserción escolar, la falta de oportunidades laborales, la informalidad y la desocupación, el capital social debilitado y la participación ciudadana incipiente, la diversificación de entornos de ilegalidad, la insuficiencia y deterioro de los espacios públicos para la convivencia, la marginación y la exclusión social y el embarazo temprano, entre otros.

Por ello, el enfoque de seguridad ciudadana privilegia la participación ciudadana en la construcción de ambientes seguros a través de la prevención, además de entender la seguridad como un derecho humano que debe ser garantizado por el Estado pero que, a su vez, debe ser coproducido por todos los actores sociales. Así, Conciudadanía UG se sustenta en propuestas teóricas sobre a la atención del fenómeno delictivo en la identificación de factores de riesgo y protectores, así como en la comprensión de la criminalidad como fenómeno social y contextual cuya contención exige devolver y fortalecer la solidaridad y la confianza en el seno de las comunidades.

Plan Guanajuato 2040

El Plan Estatal de Desarrollo de Guanajuato 2040 es el instrumento por medio del cual los diferentes sectores de la sociedad guanajuatense acuerdan los objetivos, estrategias y proyectos para el desarrollo de la entidad, con una visión de largo plazo. Este documento se ha actualizado durante 2017.

En lo que concierne al ámbito de la seguridad pública, destaca la necesidad de abatir los factores que convergen en manifestaciones graves de deterioro del tejido social, como son el aumento de la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes que creció considerablemente entre 1990 y 2016, pasando de 9.3 a 20.7. En estrecha relación con ese indicador, entre 2011 y 2016, el estado de Guanajuato pasó del lugar 8 al 14 entre las entidades en las que sus habitantes consideran vivir en un lugar inseguro.

En las estrategias que se proponen, son especialmente relevantes las acciones de prevención que coadyuvan a los jóvenes a diseñar diseñen su proyecto de vida con mayor claridad, acorde a las necesidades de su tiempo, las políticas públicas en materia de educación básica, en las que libertad, la igualdad y el respeto a sus semejantes son valores de constante análisis y puesta en práctica en el día a día de la escuela.

El documento también señala que la prevención y los valores sociales deben ser un pilar en la educación de la juventud, y que su vivencia ha de extenderse hacia otros actores: empresarios, profesionistas funcionarios públicos, etc., en todos los cuales debe afianzarse el respeto al prójimo y a la autoridad pública. Para ello, se definen proyectos de prevención asociados con inversiones del Gobierno del Estado dirigidas a sustentar múltiples estrategias de reconstrucción del tejido social. En este sentido, se dedica especial relevancia a los programas enfocados en atender factores de inseguridad generados por la pobreza y la desigualdad en el acceso a la educación, la salud y las oportunidades de desarrollo social y profesional.

Plan de Desarrollo Institucional (PLADI) UG 2010-2020

Todos los componentes del PLADI, particularmente los incorporados en su revisión y actualización de 2016, se enlazan sólidamente con el objetivo de Conciudadanía UG, lo que debe subrayarse por la contribución que aportará al cumplimiento de la misión y la visión institucionales, y porque reafirma el espíritu que lo sustenta, el cual procura que toda acción estratégica se articule y coordine con el talento de la comunidad universitaria y con sus recursos institucionales, tangibles e intangibles. En otras palabras, todos los Programas Prioritarios del PLADI tienen el potencial y la flexibilidad para coadyuvar al cumplimiento de los objetivos de Conciudadanía UG.

En esta perspectiva, es importante destacar que el modo en que se desarrollarán las acciones propuestas auspicia una profunda renovación del ser y el quehacer de la Universidad, en la medida que se busca trascender la tradicional demarcación entre las funciones esenciales de docencia, investigación y extensión, fortaleciendo la pertinencia social de la institución.

La Universidad, la comunidad universitaria en su conjunto, con su diversidad y sus fortalezas complementarias, más allá de la distinción funcional entre cargos, niveles y programas educativos, contribuye sustantivamente a la superación de problemas prioritarios de la sociedad y su entorno. En este caso, además, en ámbitos que conciernen a todos los miembros de la sociedad, con lo que se diluyen barreras y se tienden puentes entre la Universidad y los diversos sectores sociales.

Plan de Trabajo de la Rectoría General 2015-2019

Conciudadanía UG responde a una premisa fundamental establecida en el Plan de Trabajo de la Rectoría General, en relación con el espíritu de servicio que debe distinguir a nuestra Casa de Estudios. La Universidad tiene el compromiso de aportar conocimientos y tecnología a la sociedad, en un marco de permanente revitalización y reconfiguración del papel que aquéllos tienen en el desarrollo, la competitividad, la innovación y la sustentabilidad.

Desde un nuevo orden institucional, el plan de trabajo se propone lograr que, a partir de sus funciones sustantivas, la Universidad lleve de manera efectiva a la sociedad los resultados de la docencia, investigación y extensión mediante educación continua, transferencia de resultados y oferta cultural y artística, entre otros. En efecto, esta tarea convoca el compromiso de quienes integramos la comunidad por igual, pero de manera primordial reclama el talento y el compromiso de sus estudiantes. Así, el Programa busca conferir al servicio social un sentido y un papel relevante en el cumplimiento de la misión institucional.

Por medio del servicio social la Universidad de Guanajuato infunde en sus estudiantes un espíritu solidario y propicio a restituir a la sociedad parte de la inversión dedicada a su formación, cada cual según sus capacidades y prioridades. Los valores asociados al servicio social se profundizarán, ampliando las actividades y extendiendo su impacto y articulación con la formación integral. El estudiante es fermento de cambio social y su actuación multiplica los efectos del quehacer institucional.

Por otra parte, Conciudadanía UG será una plataforma idónea para canalizar y apoyar iniciativas propias de la comunidad estudiantil. Especialmente, lo hará al crear las condiciones institucionales apropiadas para ampliar su espíritu emprendedor y de iniciativa, apoyando y respetando los proyectos propuestos en el marco de los ejes y sus líneas de acción. En este sentido, tenemos la seguridad de que, en la medida que los estudiantes hagan suyo el programa, se garantizará su óptimo desarrollo y mejora constante.

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