dr jose antonio guerra contreras

Dr. Jorge A. Cervantes Jáuregui
Departamento de Química,
División de Ciencias Naturales y Exactas,
Campus Guanajuato,
Universidad de Guanajuato

El uso de métodos diversos de análisis químico en el estudio de piezas artísticas, bienes muebles, inmuebles y material arqueológico en México y en el mundo tiene como fin último la conservación del Patrimonio Cultural y con ello la memoria histórica de los pueblos.

La siguiente cita, de un famoso investigador en química con intereses en la arqueología (Joseph Lambert), resume muy bien la interacción de la química con la arqueología, lo que ha llevado a acuñar el término Química Arqueológica: “A través del análisis químico de evidencias materiales recuperadas de sitios arqueológicos, el químico se ha vuelto un socio del arqueólogo. Tal sociedad ha existido desde hace más de cien años, pero solo hasta tiempos recientes se ha incluido a materiales orgánicos, biológicos, así como a artefactos inorgánicos. En la actualidad, hay una gran cantidad de artefactos que el químico se encuentra estudiando; pero más importante lo es, la exploración de aquellas preguntas que el químico puede ayudar a responder al arqueólogo a través de la aplicación de un número muy amplio de herramientas analíticas…”.

En México, tal interacción química-arqueología se ha acrecentado en la última década, lo cual ha incrementado exponencialmente las posibilidades de explotar su potencial informativo. Algunos ejemplos son el análisis de cerámica, pigmentos, textiles, materiales de construcción, análisis de residuos en contextos arqueológicos, entre otros; en donde el resultado de estos análisis arqueométricos, contribuyen a la reconstrucción histórica.

En el Cuerpo Académico de Química y Tecnología de Silicio, de la División de Ciencias Naturales y Exactas se cuenta con una línea de investigación denominada “Obtención y aplicación de compuestos de silicio en problemas de conservación arquitectónica”, que ha realizado varios proyectos relacionados con el patrimonio cultural edificado.

Derivado de estas experiencias se buscó acercamiento con uno de los sitios arqueológicos del estado de Guanajuato, habiéndose encontrado con el sitio “Cerro de los Remedios” ubicado en el municipio de Comonfort donde se colabora con investigadores del Centro-INAH Guanajuato.

Las actividades en colaboración se iniciaron con un proyecto de verano de una estudiante de la UG que tuvo como una de sus metas principales, la adaptación de una metodología previamente desarrollada para análisis químicos en apoyo al trabajo de campo, en donde el arqueólogo pueda ir teniendo una primera visión sobre la composición de lo encontrado e irlo asociando a las diversas hipótesis que se establecen sobre la actividad antropogénica que se pudo haber desarrollado en el lugar, analizando material de excavación (denominado por los arqueólogos como residuos químicos) particularmente suelos y cerámica.

Posteriormente, se han extendido los estudios a un material muy usado en distintos elementos constructivos del sitio arqueológico, conocido como caliche cuya composición esencial es el carbonato de calcio.

En referencia a este material, se ha iniciado recientemente una colaboración con el Departamento de Geología y Minas a fin de conocer más sobre su composición y origen y con ello hacer propuestas para su conservación ya que existen algunas evidencias de que el deterioro presentado ha sido causado entre otros agentes por la acción de microorganismos, lo que se conoce como biodeterioro.

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