dr hector alfaro

Dr. Héctor Bravo Alfaro
Departamento de Astronomía,
División de Ciencias Naturales y Exactas,
Campus Guanajuato, Universidad de Guanajuato

Las galaxias son objetos fascinantes que constituyen, por decirlo de alguna forma, los ladrillos que conforman al gran edificio del cosmos. Las galaxias están constituidas por varios elementos: estrellas, gas (el medio interestelar), y materia obscura, entre otros. Estas componentes están ligadas entre sí por la fuerza de gravedad, la cual evita que las galaxias se "evaporen" dinámicamente. Por el otro lado, el movimiento permanente de estrellas y gas (es decir, su energía cinética), impide que toda la materia colapse hacia el centro del sistema.

Hoy sabemos que nuestra galaxia, a la que conocemos como la Vía Láctea, está constituida aproximadamente por 100 mil millones de estrellas, de las cuales el Sol es sólo una estrella más. Sabemos también, luego de estudios que se iniciaron desde el S. XVIII, que nuestra galaxia está constituida por un disco muy aplanado, el cual contiene a la gran mayoría de las estrellas y del medio interestelar de la galaxia. Este disco, cuyo espesor es mucho menor que su diámetro, mide unos 100 mil (cien mil) años luz de un extremo al otro.

Si pudiéramos observar a la Vía Láctea desde una galaxia vecina, veríamos que las estrellas y el gas tienen una distribución muy particular, dibujando brazos espirales sobre el disco galáctico. Esta estructura espiral es similar a la que aparece en los huracanes o en la espuma de una taza de café que mezclamos con una cuchara. El origen de los brazos espirales reside en un fenómeno conocido como ondas de densidad: una perturbación mecánica (similar a las olas del mar) que se desplaza alrededor del disco galáctico.

El Sol se mueve sobre una órbita que tiene un radio de unos 25 mil años luz (aproximadamente la mitad del radio total del disco galáctico), y su movimiento obedece las mismas leyes físicas que explican, por ejemplo, el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Este último, con una rapidez cercana a los 220 kilómetros por segundo, tarda unos 250 millones de años en completar una vuelta alrededor de la galaxia. Aunque parece un periodo muy largo, ocurre que el Sol, con sus 5 mil millones de años de edad, ya ha completado unas 20 vueltas alrededor de la Vía Láctea.

Aunque conocemos bastante sobre la estructura de nuestra galaxia, aún quedan muchos misterios por resolver, por ejemplo, los relacionados con su historia temprana de formación, o la física del agujero negro súper masivo que reside en el centro galáctico, o el futuro que le depara a la Vía Láctea, tras la muy posible colisión con su rival dentro del Grupo Local de galaxias: la enorme espiral Andrómeda.

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