dr nicolas padilla raygoza

Dr. Nicolás Padilla Raygoza
Departamento de Enfermería y Obstetricia
División de Ciencias de la Salud e Ingenierías,
Campus Celaya-Salvatierra, Universidad de Guanajuato

En 1987 Stone y col., en Escocia, describieron pruebas clínicas para el diagnóstico de luxación congénita de cadera, la cuales repliqué en México en 1992 por mí, con apoyo de un grupo de colaboradores. Estas pruebas se basaron en las propiedades del hueso para la transmisión del sonido y utilizaban un diapasón de 258 ciclos/segundo y un estetoscopio, suponiendo que la alteración en la articulación de la cadera afectaría la transmisión del sonido entre la rótula y el pubis. Las pruebas eran subjetivas y dependían de la capacidad auditiva del examinador. Y, entre los médicos que utilizaban estas pruebas, surgió la posibilidad de generar, con las mismas bases, un dispositivo que diera una prueba objetiva.

Comentando esta necesidad con físicos, Dr. Modesto A. Sosa Aquino y Dr. Teodoro Córdova, sugirieron que se podía hacer ese dispositivo y varios meses después se generó el Radar Óseo (Patente Universidad de Guanajuato). Los prototipos se crearon con el apoyo del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Guanajuato, a través de Fondos Mixtos, con lo cual se obtuvo un dispositivo seguro, para el diagnóstico de displasia de cadera en recién nacidos y con sensibilidad y especificidad mucho mayores a las pruebas clínicas habituales, aunque en la pantalla sólo se muestran dígitos sin ninguna unidad.

De ahí, se derivó la sonda electroacústica con apoyo de la Dirección de Apoyo a la Investigación y Posgrado (DAIP-UG), basada en los mismos principios de transmisión del sonido por el hueso, pero con ventajas como el hecho de no utilizar batería como fuente de energía además de una pantalla sensible al tacto y mostrando decibeles en la pantalla, siendo mayor la facilidad de realizar el diagnóstico. El diapasón electromagnético sólo entra en contacto con la piel del recién nacido por 5 segundos para cada prueba, y las ondas de vibración sonora están en el rango de lo audible, por lo que no tiene efectos secundarios. Con la sonda electroacústica se está probando su utilidad para el diagnóstico de otras alteraciones óseas en el humano, como la osteoporosis.

En el proyecto se conjuntó una necesidad médica con el conocimiento de otra disciplina, y la unión de voluntades dio frutos plasmados en el Radar y en la Sonda. Una muestra clara de que la colaboración entre disciplinas da resultados benéficos para la comunidad.

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