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universidad de guanajuato 285 aniversario ug ugto

Dr. Miguel Ángel Guzmán López. Coordinador del Archivo General de la Universidad de Guanajuato.

En 2017 la Universidad de Guanajuato cumplió 285 años de su nacimiento como la institución educativa que ha satisfecho la constante nece­sidad que tiene todo pueblo por ser educado. y que ha partido justo del reconocimiento, que el pueblo guanajuatense ha hecho. de la importancia que tiene la educación para el desarrollo social.

Siempre ha sido dificil, no obstante, tener una idea clara de la envergadura de lo que se encuentra de­trás de una cifra, porque por sí sola no puede dar cuenta plenamente de la experiencia de lo histórico. Para quien vive en la actualidad y radica en esta ciu­dad, caminar por las calles de Guanajuato y encon­trarse a la vuelta de la esquina el Edificio Central de nuestra Casa de Estudios representa una presencia que se visualiza inmersa en la más inmediata cotidia­nidad: el inmueble se erige ahí, generando la ilusión de que ha estado en su lugar durante mucho tiem­po, si no es que desde siempre, pero difícilmente el viandante se ve atraído por esta figura con un ánimo reflexivo, y a veces ni siquiera con el asombro con el que los visitantes la descubren por primera ocasión.

Es natural, la conciencia humana no puede desen­volverse constantemente en un estado de reflexión o asombro total, pues necesita frecuentemente de dar sentido a su realidad inmediata de una manera indisolublemente práctica para poder tener una inte­racción exitosa con el mundo. Sin embargo, la expe­riencia de lo histórico permite expandir el horizonte de nuestro conocimiento de la realidad, de forma que ésta pueda ser comprendida de mejor manera.

En ello las conmemoraciones desempeñan un papel muy importante, pues nos llaman a hacer un alto en el camino para reconocer el sentido y la importan­cia que una cifra representa como parte de nuestro contexto histórico. De esta manera, ya en un plano in­quisitivo, podríamos preguntarnos ¿285 años de qué?

Pregunta que puede tener múltiples respuestas, pero que aquí nos decantamos sólo por una, no porque se considere que la respuesta sea la más adecuada y que, por tanto, termine con toda dis­cusión. Por el contrario, se trata de una contesta­ción que resalta solamente uno de los aspectos por los que consideramos que es necesario re­conocer la valía de aquello que se conmemora.

Se trata de 285 años que tiene nuestra institución no como universidad, pero sí como el estableci­miento educativo que ha marcado el perfil socio­cultural de la sociedad guanajuatense, primero a escala local para posteriormente ampliar su presencia en todo el estado. No se trató de un desarrollo uniforme y monolítico, pero siempre ocurrió de una manera sostenida, alimentada por diversas generaciones de profesores y alumnos, de cuyas filas surgieron en ocasiones relevantes figuras que defendieron el anhelo de la educa­ción aún en momentos en los cuales parecía que esta historia tocaba a su fin.

De este anhelo podemos dar cuenta en el ánimo de Doña Josefa Teresa de Busto y Moya, por cuya iniciativa, y la de un grupo de notabes mineros, se habria de fundar un hospicio jesuita, que sólo hasta 1744, por decreto real, ha­bría de convertirse en el Colegio de la Santísima Trinidad. Con ello se abre un ciclo que tendría un primer momento crítico en 1767, con la expulsión de los jesuitas de la Nue­va España, el Colegio cerró sus puertas durante un lap­so de 18 años hasta que, en 1785, se reabrió, ahora bajo la administración de los sacerdotes del oratorio de San Felipe Neri y con el nombre del Colegio de la Purísima Concepción.

En la labor de los filipenses hubo muchos altibajos, que tuvieron su momento más crítico debido a los avatares de la guerra de independencia, pues en 1821, por órdenes de Agustín de lturbide, se estableció en las instalaciones del Colegio la Casa de Moneda, dejándole al plantel un espacio muy reducido, en el cual sólo la abnegada labor del padre Marcelino Mangas de la Rabia pudo dar conti­nuidad a este proyecto educativo.

Entre 1827 y 1828, por iniciativa del gobernador Carlos Montes de Oca, la Casa de Moneda desalojó el edificio del Colegio y éste se reabrió, ahora dependiente econó­micamente del estado, estableciendo la educación de tercera enseñanza, es decir, los estudios superiores, con las cátedras de Minería y la carrera de Foro (actualmente Derecho). Aquí se abre un nuevo ciclo caracterizado por un ímpetu modernizador, que con el paso del tiempo y de los avatares políticos característicos del siglo XIX, llevará a la fundación del Colegio del Estado en 1870, inauguran­do un lapso de 75 años en el que nuestra institución vio el nacimiento de la práctica científica en el marco del posi­tivismo imperante durante la época porfiriana, para luego desarrollarse dentro del giro político que representó la lucha revolucionaria y de las profundas transformaciones tecnológicas y sociales del siglo XX.

Hoy todavía vivimos en el periodo que se abrió en 1945, cuando el Colegio del Estado dio lugar a la fun­dación de la Universidad de Guanajuato; esfuerzo colectivo sintetizado en la figura de un hombre, Ar­mando Olivares Carrillo. Desde su aparición, la Uni­versidad de Guanajuato se ha mantenido en un mo­vimiento constante que le ha llevado a conquistar su autonomía, a redefinir su estructura para consolidar su presencia en todo el estado, y a la búsqueda de su constante renovación, como con la actual reforma normativa.

Con todo ello se da cuenta de una historia muy diver­sa, no lineal ni uniforme sino compuesta por diferen­tes momentos en los que el común denominador lo constituye el reconocimiento y el ánimo, de parte del pueblo guanajuatense, por hacerse del mayor patri­monio que puede legarse a las generaciones venide­ras: La educación. Eso es lo que hoy conmemoramos.