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Gloria y honor al
viejo relicario,
que prende en argentífero solar
de sus aulas al nido legendario
mientras brilla con luz de centenario
de los genios y mártires el decoro triunfal.
El albergue piadoso
de una noble matrona
fue la sólida base del futuro plantel
y la pródiga mano de un minero corona
las fecundas labores del preludio del bien.
Gloria y honor al
viejo relicario,
que prende en argentífero solar
de sus aulas al nido legendario
mientras brilla con luz de centenario
de los genios y mártires el decoro triunfal
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Letra: D.
Fulgencio Vargas
Música: Carlos Liceaga y Euquerio Guerrero
Guanajuato, Gto. 24 de febrero de 1928
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