Diana Paola Alcántara Ibarra
Estudiante de la Licenciatura en Enfermería y Obstetricia
Claudia Marcela Cantú Sánchez
Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Enfermería y Obstetricia
Campus Irapuato - Guanajuato, Universidad de Guanajuato.
La ansiedad es un fenómeno psicológico que ha despertado gran interés en la comunidad científica y en los profesionales de la salud mental en las últimas décadas. Se presenta como una reacción emocional ante circunstancias que son percibidas como amenazantes o difíciles y puede oscilar entre una leve inquietud hasta episodios graves que afectan la rutina diaria de las personas. Este escrito tiene como objetivo analizar la naturaleza de la ansiedad, sus diversas manifestaciones, factores desencadenantes, repercusiones y tratamientos disponibles, proporcionando una perspectiva clara sobre esta condición.
Conceptualización y tipos de ansiedad La ansiedad se define como una respuesta emocional ante el estrés que puede generar síntomas tanto físicos como psicológicos. De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), existen diferentes trastornos de ansiedad, cada uno con características particulares. Entre los más relevantes se encuentran el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, las fobias específicas y el trastorno de ansiedad social..
El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se distingue por una preocupación excesiva y difícil de controlar sobre diversos aspectos de la vida cotidiana, como la salud, el trabajo o las relaciones personales. Por otro lado, el trastorno de pánico se caracteriza por la aparición recurrente de ataques de pánico inesperados, lo que puede llevar a la persona a evitar ciertos lugares o situaciones por miedo a sufrir otro episodio. Las fobias específicas implican un temor intenso hacia objetos o situaciones concretas, mientras que el trastorno de ansiedad social se manifiesta como un miedo marcado a ser evaluado negativamente en contextos sociales.
Factores que originan la ansiedad
El desarrollo de la ansiedad es influenciado por múltiples factores. Aspectos genéticos, ambientales y psicológicos desempeñan un papel fundamental en su aparición. Investigaciones han señalado que la predisposición genética puede aumentar la probabilidad de padecer trastornos de ansiedad. Asimismo, experiencias adversas durante la infancia, tales como el abuso o la negligencia, pueden incrementar significativamente el riesgo de desarrollar ansiedad en la vida adulta.
En cuanto a los factores ambientales, situaciones estresantes como problemas económicos, dificultades laborales o cambios importantes en la vida pueden actuar como detonantes de la ansiedad. De igual forma, ciertos rasgos de personalidad, como el perfeccionismo o la baja autoestima, pueden hacer que una persona sea más susceptible a experimentar síntomas ansiosos.
Impacto de la ansiedad
Los efectos de la ansiedad pueden ser profundamente perjudiciales. A nivel físico, se pueden experimentar síntomas como taquicardia, sudoración, insomnio, fatiga y molestias digestivas. Estas manifestaciones no solo reducen la calidad de vida de quienes las padecen, sino que también pueden derivar en otros trastornos, como la depresión. De hecho, la relación entre ansiedad y depresión es alta, lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento de ambas condiciones.
En el ámbito social, la ansiedad puede interferir con las relaciones interpersonales y el rendimiento laboral, provocando aislamiento y disminución en la productividad. Las personas con trastornos de ansiedad tienden a evitar situaciones sociales, lo que limita la formación y el mantenimiento de vínculos personales.
Estrategias de tratamiento para la ansiedad
El abordaje terapéutico de la ansiedad es esencial para mejorar la calidad de vida de quienes la sufren. Existen diversas estrategias terapéuticas que han demostrado ser eficaces. La terapia cognitivo-conductual es una de las opciones más utilizadas y se enfoca en modificar patrones de pensamiento negativos y conductas inadaptadas.
Esta forma de intervención ha mostrado gran efectividad en el tratamiento del TAG y otros trastornos de ansiedad. Además de la TCC, el uso de medicamentos puede ser beneficioso para algunos pacientes. Los antidepresivos, en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), han demostrado ser efectivos en el manejo de la ansiedad. Sin embargo, es imprescindible que estos tratamientos sean administrados bajo la supervisión de profesionales de la salud. Por otro lado, existen técnicas complementarias que pueden contribuir al alivio de los síntomas, tales como la meditación, la actividad física y la práctica de mindfulness. Estas estrategias fomentan la relajación y el bienestar emocional, ayudando a reducir los niveles de ansiedad. La ansiedad es un trastorno de gran complejidad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Comprender sus características, causas y tratamientos resulta fundamental para enfrentar esta problemática de manera efectiva. Mediante un enfoque integral que combine intervenciones psicológicas y farmacológicas, así como prácticas de autocuidado, es posible brindar apoyo a quienes padecen ansiedad, permitiéndoles alcanzar una vida más equilibrada y satisfactoria.
Fecha de publicación: 25 de febrero de 2026.

