
Irapuato, Gto. a 17 de marzo de 2026.- Profesoras de la División de Ciencias de la Vida (DICIVA) de la Universidad de Guanajuato (UG) participaron en la mesa redonda “Derechos, justicia, acción para todas las mujeres y niñas”, donde compartieron su experiencia como mujeres que se desempeñan como docentes, convencidas de que el ejemplo es la mejor invitación al cambio.
El grupo organizado BEE SAIA y el Departamento de Ingeniería en Alimentos del Campus Irapuato-Salamanca convocaron a la Dra. Ilse Alejandra Huerta Arredondo, la Dra. Claudia Marcela Cantú Sánchez y la Mtra. Leticia Hernández Carranco, a participar en la actividad enmarcada en el Día Internacional de la Mujer.
La moderadora, Luz Edith Casados Vázquez, señaló que la educación es un proceso complejo que va más allá de la transmisión del conocimiento, pues también reproduce estructuras de poder. Por ello, reflexionar sobre cómo se construyen los derechos, la justicia y la acción en los espacios académicos permite identificar y desmantelar barreras que limitan el desarrollo de las mujeres.
Las invitadas iniciaron analizando el tema de los derechos; abordaron la evolución y las brechas en el acceso real de las mujeres a los derechos humanos en el ámbito educativo y compartieron cómo ha cambiado el entorno estudiantil desde que ellas fueron alumnas, destacando avances, pero también retos persistentes.
En México, existe un marco normativo amplio en materia de igualdad. Sin embargo, aún se percibe una distancia entre lo que establece la ley y lo que realmente viven las mujeres, especialmente en el ámbito educativo y profesional. Dicho esto, cerraron el bloque enfatizando que se debe continuar impulsando la perspectiva de género, más allá del discurso.
En el rubro de la justicia, identificaron los obstáculos que impiden una justicia reparadora y efectiva dentro de las instituciones. Reconocen que todavía muchas mujeres no denuncian situaciones de violencia o discriminación en espacios académicos o laborales por temor a la crítica, a las represalias o a que no les crean.
Como cierre, coincidieron en que los grupos vulnerables pueden quedar fuera de las políticas públicas o incluso de las conversaciones académicas. Por ello, es necesario arriesgarse y participar en el fortalecimiento de los mecanismos institucionales, dado que garantizar derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas no es un meta opcional, es el crecimiento de una sociedad democrática.



