Guanajuato, Gto., 13 de septiembre de 2013.- A 203 años de la Independencia de México, el historiador y profesor de la Universidad de Guanajuato, Mtro. José Luis Lara Valdés, resaltó que lo que se evoca en este movimiento independentista es la fusión de razas, etnias, pensamientos y culturas diferentes que dieron como resultado un enriquecimiento cultural.
Esto propició el surgimiento del arte barroco, las capacidades musicales en niños y una sociedad multirracial, así como el enriquecimiento al español de las voces del náhuatl, el purépecha, chichimeca y el otomí.
La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.
El movimiento independentista mexicano tiene como marco a la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.
Todo inició la noche del 15 de septiembre de 1810 en Dolores Hidalgo, se juntaron los jinetes de San Felipe, pasando por San Miguel de Allende, Comonfort y llegaron a Celaya, donde se formalizan como cuerpos militares para luego sumarse al movimiento un gran número de personas en Salamanca e Irapuato. Después se detienen en Guanajuato y el 28 de septiembre entran a sangre y fuego en batalla por ganar una plaza contra los guerreristas, mencionó el Mtro. Lara Valdés.
Igualmente comentó que septiembre también es identificado como el Mes Patrio, pues se conmemora en todos los sectores y ámbitos sociales ya que el mexicano goza de un territorio, una misma lengua y de una sociedad mestiza de distintas etnias que se formaron en el siglo XVI.
En ese sentido, el académico explicó que septiembre es el mes cuando los mexicanos reafirman su identidad y sus valores exigiendo una mayor democracia y justica a los gobernantes.
En contraste a tiempos pasados, en la actualidad la celebración de la Independencia y el resto del mes se convierte en la catarsis de todo ciudadano con el Grito de Dolores, la fiesta, la parranda, el pozole, los tacos, las enchiladas, los juegos pirotécnicos, los castillos y los mariachis.
"Eso es septiembre y es lo que nos distingue como mexicanos" comentó el historiador.
Resaltó que no es posible tener un México independiente, pues ningún país lo es porque los países dependen unos de otros y se complementan sobre todo en lo económico ya que "las economías globalizadas no podrían sobrevivir de manera independiente".
Sin embargo resaltó que políticamente México sí es independiente, pues con base en la democracia se elige al Presidente de la República.
El mes de septiembre es un mes de fiesta, un mes para reafirmar los valores, para exigir el bienestar social a los gobernantes y a quienes tienen el poder, es recordar a los mexicanos que dieron su vida para lograr la independencia, es un mes para valorar las diferentes culturas que persisten en México que son la raíces del pasado y que continúan en el presente.