La UG realiza estudios desde 1990, reeditando artículos publicados en medios propios desde 1946.

Primera entrega 1-2

vestigios-arqueologicos-ugGuanajuato, Gto. a 30 de abril de 2014.- En el Estado de Guanajuato existen Mil 400 sitios, monumentos y zonas arqueológicas que el Instituto Nacional de Antropología e Historia tiene identificados, así lo informó el Maestro José Luis Lara Valdés, Profesor-Investigador de la Universidad de Guanajuato, y que desde 1990 constituyó un Seminario de Estudios Prehispánicos de Guanajuato, mismo que marcó los trabajos para el descubrimiento de sitios, monumentos y zonas arqueológicas en nuestra entidad.

Lara Valdés se ha dedicado a estudiar las publicaciones de la propia Universidad de Guanajuato a partir del año de 1946, las colecciones de piezas arqueológicas que le fueron donadas y que hoy han sido otorgados bajo custodia, a la Universidad de Guanajuato, por el INAH.

Con el apoyo de autoridades universitarias, profesores de nivel medio superior y de licenciaturas, desde 1990 se realizaron recorridos y reuniones de trabajo a la que se invitaron especialistas en todo el estado de Guanajuato. Las actividades se publicaron en Cuadernos del Seminario Taller de Estudios Prehispánicos de Guanajuato, cuatro números editados por la Dirección de Extensión de la Universidad de Guanajuato,  en ese entonces el Seminario de Estudios Prehispánicos marcó la pauta.

Recuerda Lara Valdés que durante estos recorridos les llamaron la atención autoridades federales en materia de la preservación del patrimonio arqueológico, les pidieron que no llevaran alumnos ni invitaran gente ya que podría propiciarse el saqueo, la destrucción, y agrega: “no lo dejamos de hacer, fue por ello que gobierno del estado creó un fideicomiso en apoyo a los trabajos de arqueólogos del INAH, y mira con las riquezas que nos  encontramos”. El primer sitio que se descubrió fue “Plazuelas” y en el que se está trabajando es “Barajas”, ambos en el municipio de Pénjamo.

Se utilizaron recursos técnicos para identificar sitios arqueológicos, la cartografía de INEGI, anticipando los métodos que hoy son comunes con mapas digitales. Fueron también los habitantes de las comunidades quienes compartían sobre los vestigios. Se entiende por sitio, un lugar donde hay un cierto número de estructuras; un monumento, puede ser desde una piedra hasta una construcción mayor; y una zona se considera una serie de estructuras habitacionales.

Durante la conferencia, “La valoración de sitios arqueológicos patrimoniales en el estado de Guanajuato”, Lara Valdés explicó que años atrás “se creía que en esta región  solo había chichimecas, bárbaros, cazadores que eran incapaces de hacer arquitectura y vivir en sociedad, pero todo eso se echó por tierra gracias al trabajo de los arqueólogos. En todos los municipios del estado hay esta riqueza patrimonial. Los chichimecas siguen en la historia pero lo que no sabíamos era la gran riqueza arqueológica de otros ocupantes mucho antes de la llegada de los chichimecas”.

Ahora sabemos que nuestra entidad ha sido clave en las comunicaciones desde tiempos inmemoriales, en algunos lugares por los vestigios arqueológicos se sabe que fueron enclaves comerciales, incluso se ha trabajado para liberar estructuras destinadas al almacenamiento de productos provenientes de sitios lejanos. Se han encontrado caracoles y conchas del Golfo de México que son muy distintas a las del Océano Pacífico o del Mar Caribe. También se ha encontrado cerámica de Chupícuaro que se producía en el Bajío, la cual forma parte de los dos elementos comerciales que de aquí salieron: las hachas de garganta doble y garganta sencilla y la cerámica de Chupícuaro; y aquí encontramos todo, lo que viene de las costas y lo de Chupícuaro”.

Hubo asentamientos que funcionaron también como resguardo, de ello la  idea de que un tiempo funcionó en Guanajuato la frontera, la transición de lo norteño con lo sureño-mesoamericano. En los últimos tiempos antes que llegaran los españoles, hasta esta región llegaban los “pochtecas” de Tenochtitlán, viajeros comerciantes del imperio Azteca; en realidad estaban repitiendo el mismo procedimiento que desde antiguo había funcionado.

Después de estos descubrimientos, apuntó el Maestro José Luis Lara Valdés, “lo que sigue es ponerse a dialogar con los arqueólogos e historiadores de otras regiones, en particular quienes siguen diciendo que en Guanajuato nunca hubo sociedades que construyeron la arquitectura tan notable como hoy la vemos, que entiendan que la historia no tuvo por qué haber sido escrita, en definitivo, como la conocemos: estamos por entender y explicar una nueva historia más antigua e importante”.

“Una parte de la discusión que hay que tener es que no hay nombres, no sabemos qué lengua hablaban; sí sabemos que no se desarrollaron aquí mismo porque tienen elementos culturales del norte, sur, este y oeste, pasó tanto tiempo en el olvido que apenas las piedras nos están llamando la atención. Pero no sabemos cómo llamaron a los sitios que hoy identificamos como Plazuelas, Peralta, Cañada de la Virgen, Cóporo, Barajas, Cerro del Chivo, Cerro del Sombrero, Arroyo Seco, Casas Viejas, Carabino, etc., etc., etc.”

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